jueves, 5 de diciembre de 2013

Escuela Financiera de Piquer

Dentro de los programas de innovación educativa que desde hace años está acometiendo nuestra Fundación y dentro del Proyecto Escuela Activa (conjunto de actuaciones, estrategias, contenidos y herramientas al servicio de la Comunidad Educativa) hay dos ejes a los que estamos prestando una especial atención, no sólo porque los consideremos de vital importancia, tanto para docentes como para alumnos y padres, sino por la gran demanda que estamos recibiendo desde todos los ámbitos de la educación: las finanzas básicas y el emprendimiento.  

Lo hemos  repetido en numerosas ocasiones y lo haremos una vez más: no pretendemos que se introduzcan nuevas asignaturas (ya de por sí excesivas), ni de que preparemos a los estudiantes para que sean economistas o empresarios. Se trata de algo más sencillo y quizá complicado a la vez: se trata de acercar la escuela a la sociedad, de acercar al alumno a la realidad de su vida cotidiana a través de fomentar determinadas actitudes y educar en determinadas estrategias que incidan en la adquisición de valores, más que de conocimientos.

La Escuela Financiera de Piquer pretende a través de tres fases no sólo llegar al alumno, sino también a padres y educadores, ya que no podemos pretender enseñar a unos sin que los otros no conozcan el tema, puesto que la ignorancia financiera es un mal endémico de la mayor parte de los ciudadanos de este país. Conocer, entender y practicar son las tres fases en las que el alumno conocerá los conceptos básicos de economía, entenderá el porqué de las cosas y aplicará los conocimientos aprendidos y los interiorizará.

Cuando, de forma práctica  a través de situaciones de vida cotidiana, damos a conocer y ayudamos a entender a nuestros alumnos, que la economía y sus factores no son conceptos abstractos sino que se dan día a día en su familia y que forman parte de lo que oyen hablar a sus padres a diario, o escuchan en  los medios de comunicación (hipoteca, gastos, nómina, impuestos…), no estamos sino enseñando, por una parte, y educando, por otra, qué es eso de lo que hablan en casa y cómo ellos pueden contribuir, a través de su responsabilidad, solidaridad, esfuerzo e implicación, entre otros valores, en su economía familiar.


Ni más, ni menos.

Miguel Ángel Heredia .Presidente de Fundación Piquer

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