sábado, 8 de noviembre de 2014

Cajas de Ahorro pegadas a sus territorios


Sólo dos cajas, las más pequeñas del sector, Caixa Pollensa y Caixa Ontiyent, son las únicas que han optado por seguir manteniendo su estructura integra de caja de ahorros sin ninguna alteración. Sin fusiones ni constituciones de un banco. Serán el último ejemplo de lo que fueron las cajas de ahorros antes de la aprobación en julio del año pasado de la nueva ley de cajas.
Eso sí. Conservar su estatus no es gratuito. Desde su fundación ambas cajas se han mantenido totalmente vinculadas a su territorio de origen. Mallorca y Ontinyent (Valencia) respectivamente. Y así continuarán prácticamente limitada su actuación a su localidad.
No existe ninguna ley que así lo estipule, pero "es como todo, sabes que existen unas leyes no escritas que no puedes traspasar. Si lo haces sufrirás las consecuencias", asegura un directivo de una caja de ahorros para explicar de forma clara por qué solo estas dos entidades de ahorro han optado por no evolucionar hacia la forma de banco ni expansionarse a otras regiones con el beneplácito del Banco de España.
Caixa Pollensa fue fundada en 1880 por Guillem Cifre de Colonya. Según explica la propia entidad, la personalidad de su fundador ha marcado esta institución desde sus inicios. Cifre además de fundar la caja creó la Institución Libre de Enseñanza en esta localidad.
La caja mantuvo una única oficina hasta 1960, cuando abrió su segunda sucursal. Pero no fue hasta 1974 cuando salió de Pollensa para inaugurar un establecimiento en Alcudia y ya en los años 80 dio el salto a Palma, y hace una década abrió oficina en Menorca e Ibiza. En total, cuenta con 19 sucursales, todas en Baleares.
Caixa Ontinyent, como Pollensa, cumple con los requisitos de capital que establece el Real Decreto Ley 2/2011 para el reforzamiento del sistema financiero. También como su homóloga balear, su apelación al mercado mayorista es inferior al 20% de sus activos, por lo que la nueva ley fija su capital principal en un mínimo del 8%, que en ambos casos lo superan.
A finales del ejercicio 2010, Caixa Ontinyent disponía de 47 oficinas, una plantilla media de 232 empleados, un balance de 932 millones de euros, 778 millones de euros en inversiones crediticias, 781 millones de euros en depósitos de la clientela, y 3,6 millones de euros en beneficio neto, con una tasa de morosidad del 4,23% cubierta en 80,93% por provisiones, y una exposición al sector inmobiliario y de construcción que supone el 11,70% de la inversión crediticia.
Caixa Ontinyent desarrolla su actividad en el ámbito geográfico de las comarcas centrales valencianas desde hace 127 años.
El presidente de CECA, Isidro Fainé, hizo referencia a ambas cajas en su última intervención pública al presentar los resultados del sector correspondientes a 2010 el pasado 13 de abril. Sin mencionar sus nombres, Fainé explicó que solo dos cajas han optado por mantener limitada su actuación a sus territorios de origen, razón por la que no necesitan realizar modificaciones. /Vía 5 días y El País

La supervivencia de estas dos cajas  invitan a pensar en si su modelo era y es el verdadero secreto de su éxito y el que debían haber seguido decenas de cajas que ahora languidecen sin poder atender a la obra social, su razón de ser. 

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