sábado, 28 de febrero de 2015

¿Cómo puede hablar de dinero con su hijo?

En muchos hogares españoles, hablar de dinero sigue siendo tabú. Sin embargo, cada vez resulta más importante saber administrarlo de cara a satisfacer necesidades presentes y futuras, a “mirar por la peseta” como dicen las madres y abuelas. Glenn Kurlander, director del área de gestión patrimonial de Morgan Stanley, sabe que incluso entre sus clientes más top tienen problemas para inculcar a sus retoños el valor del dinero y la importancia de saber qué hacer con él. “Si nunca les hablamos a nuestros hijos de este tema, les estaremos enseñando que es algo que hay que temer. Si esa es la lección que le damos a nuestros hijos, no les estamos poniendo en camino para formar una relación sana con su patrimonio”. Muchos clientes le han confiado a Kurlander que les gustaría abordar este tema con los más pequeños, pero no saben por dónde empezar. Para estos últimos, Kurlander ha elaborado un decálogo con consejos para ayudar a los niños a entender el valor del dinero, a conservarlo y a hacer que crezca a lo largo del tiempo.
1. El dinero es como el sexo
“Mamá, ¿de dónde vienen los niños?”. Seguro que más de una madre y un padre viven con miedo a que estas preguntas y otras más comprometidas les sean formuladas por sus hijos. Pero Kurlander recuerda que “justo como con los jóvenes y el sexo, en lo referente al dinero, los niños (de cualquier edad) saben más de lo que creemos que saben. Pero están confusos sobre lo que creen saber”. “Nuestros hijos no son idiotas, y muchos de ellos se hacen una idea. Y si no se la hacen, lo habrán oído de sus amigos que sí se lo han figurado o se lo han oído a sus padres”, añade. A esto se ha de añadir que ahora también pueden acudir a internet para resolver sus dudas, lo que hace que los niños de hoy puedan tener muchos más conocimientos sobre las posesiones de sus padres que los de generaciones anteriores. 
Kurlander hace hincapié en que, a pesar de la cantidad de información disponible, al no saber ponerla en contexto muchos niños se sienten confusos. El representante de Morgan Stanley recomienda tener esta primera enseñanza en mente a la hora de sentarse con los niños a hablar, pues cree que “debería ayudarnos a recuperarnos de nuestra desilusión de que podemos mantener a nuestros hijos a oscuras sobre lo que sea”. Pero también cree que puede ayudar a “definir una de las tareas que tenemos por delante: ayudar a los niños a crear un contexto en el que pueden situar su conocimiento, por lo que es de ayuda y fortalecedor, no peligroso o aterrador”. 
2. Piense antes de hablar
O explicado de otra manera, piense en sus propios valores antes de explicar a sus hijos cómo emplear el dinero. “Muchos padres pudientes tienen un sentido bastante claro de los valores que les gustaría que desarrollasen sus hijos respecto al dinero, pero pueden tener menos claros sus propios valores”, relata Kurlander. Se refiere por ejemplo a que una persona puede transmitir a su prole que el dinero no da la felicidad, pero si luego su propia vida está basada en consumir objetos y servicios, los niños verán que el mensaje que les has transmitido no se corresponde con la realidad. 
El experto también recomienda reflexionar a los miembros de la pareja por su cuenta sobre estos valores y luego ponerlos en común para transmitir un mensaje único, coherente y sin fisuras. En el caso de que los padres se hayan divorciado y el niño esté en contacto con dos hogares distintos regidos por normas distintas, recomienda “hablar con franqueza del hecho de que hay valores distintos en cada casa, y explicar por qué hemos elegido los valores que tenemos nosotros”. 
3. Hablar, hablar y hablar todavía más
Kurlander se refiere específicamente a evitar que las finanzas se conviertan en un tema innombrable: “Hablar sobre dinero nos hace sentir a muchos de nosotros avergonzados, culpables, incluso abochornados. Perocuando dejamos que el dinero se convierta en un tabú, no estamos asumiendo nuestra responsabilidad de preparar y educar”. El representante de Morgan Stanley muestra su convencimiento de que es importante hablar de dinero “no desde la perspectiva de cuánto tenemos, sino de lo que significa”. Aporta algunas preguntas clave que se deben plantear: “¿Qué responsabilidades, obligaciones y desafíos pueden venir junto con el patrimonio? ¿Cómo lo valoramos? ¿Cómo lo acumulamos, y qué aprendimos sobre el esfuerzo de acumulación? ¿Sería diferente si lo perdiéramos? Y lo más importante de todo, ¿qué queremos conseguir con él?”
4. Hable con ellos, no a ellos
Basándose en su propia experiencia con sus cuatro hijos, Kurlander afirma que “las conversaciones son mucho más efectivas que los sermones, y esto es especialmente verdadero cuando le hablamos a nuestros hijos de dinero”. Así, la clave es hacer que el niño se implique y pregunte. Asimismo, recuerda que se ha de hablar siempre al niño de acuerdo con su nivel de madurez. 
5. Responda a una pregunta con otra pregunta
“Más que darles simplemente a nuestros niños respuestas a preguntas, usualmente es más efectivo plantearles preguntas que les obliguen a generar sus propias respuestas”, indica Kurlander. 
6. Mantenga los pies lejos de la boca
El experto se refiere a tratar de comunicar el mensaje más claro posible, algo que parece mucho más fácil de hacer de lo que es en realidad. “Creo que esto es debido a que nuestras actitudes hacia el dinero son complejas. Una simple frase, con frecuencia reflexionada, no puede expresar toda la verdad. Como resultado, muchos de nosotros pronunciaremos una apreciación improvisada o casual sobre el dinero, frases que pueden no reflejar verdaderamente nuestras actitudes o que pueden tener una parte de verdad pero requerir notas a pie de página o calificaciones adicionales”, indica Kurlander. En resumidas cuentas, que pueda transmitirse involuntariamente un mensaje con doble sentido que enseñe algo distinto de lo pretendido.
7. Dé una paga a los niños
Glenn Kurlander afirma que la paga es uno de sus instrumentos favoritos, pues cree que para muchos niños es la primera experiencia que les obliga a tomar decisiones sobre su dinero: si gastarlo todo de una vez, si gastar una parte y guardar otra, si guardarlo todo para poder comprar más adelante algo de mayor valor… Por cierto, advierte que si la paga no se estira a lo largo de toda la semana, es contraproducente ayudar al niño con más dinero, pues eso mina la autoridad de los padres y el propósito de esta retribución. 
8. Invierta en ellos
Kurlander explica que muchos de sus clientes partieron de orígenes humildes y tuvieron que luchar y esforzarse para salir adelante hasta que alcanzaron el éxito. Esos mismos clientes valoran el esfuerzo y su recompensa, pero no quieren que sus hijos tengan que pasar por lo mismo. El consejo que da el experto en este punto consiste en una solución a medias: los padres pueden financiar parte de un gasto importante (comprar un coche, por ejemplo), previo cumplimiento de alguna condición (sacar buenas notas, ayudar en casa), y el resto lo tiene que aportar el menor. 
9. Dé ejemplo
“Si quiere que cale su mensaje, tiene que vivir sus valores, no sólo hablar de ellos. Si le enfatizamos a nuestros hijos lo importante que es devolver parte de lo ganado pero nunca nos implicamos en una actividad filantrópica, nuestros hijos dudarán de nuestras palabras”, indica el representante de Morgan Stanley. 
10. Nunca dé el asunto por acabado
“Hablar con niños sobre dinero no es algo que hagamos una vez. Es algo que tenemos que hacer repetidamente, una empresa que dura toda la vida”, concluye Kurlander. Lo explica con esta sencillez: “No dejamos de ser padres en ninguna otra esfera hasta que dejamos de existir”. En resumidas cuentas, recuerde todos estos consejos y aplíquelos una y otra vez. 
Fuente: http://www.fundspeople.com/

miércoles, 25 de febrero de 2015

Suspenso en Conocimientos financieros

Los expertos alertan de que el nivel de cultura financiera de los españoles es muy bajo y piden más formación desde el colegio. Los economistas creen que con una mayor educación en finanzas se podrían haber evitado algunas malas prácticas como la venta de preferentes a particulares. Las asociaciones de consumidores defienden que una mayor preparación no eximea las entidades de su responsabilidad de informar.

Los expertos vienen alertando de que falta formación en todo lo relacionado con los productos financieros, como diferenciar un crédito de un préstamo, saber qué es el IBAN o conocer qué interés hay que utilizar para poder elegir la mejor alternativa de ahorro. "En España hay un grave problema de cultura financiera", afirma Eduardo Creagh, director del recientemente creado Instituto para la Protección Familiar, que cuenta con el citado test entre los materiales de su web
www.institutoparalaproteccionfamiliar.com. La entidad privada madrileña ha realizado una encuesta en toda España en la que concluye que "tres de cada cuatro cabezas de familia reconoce que su cultura financiera es baja".

Pese a esta carencia en formación, "solo el 17,9% de los encuestados aragoneses admite no estar capacitado para tomar las mejores decisiones para planificar su futuro económico y el de la familia", según el informe.

En el 95,5% de los casos, los aragoneses han adquirido sus pocos o muchos conocimientos en finanzas por su experiencia personal y casi la mitad, un 44,5%, de lo que han podido hablar con familiares y amigos, en línea con el resto de españoles. Solo un 27% ha recibido formación, según el informe.

El mayor interés por mejorar su formación está entre los aragoneses de entre 30 y 44 años, entre los que un 60% estaría dispuesto a formarse de forma gratuita. La disposición baja a medida que aumenta la edad de los encuestados. "Todos tenemos que tomar decisiones relacionadas con el dinero y el ahorro a lo largo de nuestra vida", destaca Creagh sobre lo necesario de saber estas cuestiones a todas las edades. "Tiene que ser una asignatura reglada que se introduzca como materia obligatoria en la ESO", plantea. "Los materiales ya están hechos", apunta, en referencia a programas nacionales como el plan de educación financiera que desarrolla el Banco de España y laComisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Estos pueden consultarse a través de www.finanzasparatodos.es. 

Dentro de este plan nacional se desarrollan los talleres de finanzas básicas que desarrolla la Obra Social de Ibercaja por segundo año. La formación se imparte a escolares desde los 10 años, pasando por estudiantes de secundaria, universitarios -que se incorporan este año- y adultos. "La ignorancia en el lenguaje financiero es una fuente de pobreza", les recordó Ana Farré, responsable del programa, a los universitarios que esta semana acudieron al primer taller para este colectivo y que sirve de "piloto" para el resto del país. Hasta ahora la formación que ofrecían los bancos para ellos y estudiantes de Primaria era a través de internet, pero no presencial. Farré también les recordó que el programa parte de la Obra Social de la entidad para "llevar cultura financiera a todos los segmentos". Las clases proporcionan 0,5 créditos a los estudiantes, entre los que prima que no pertenezcan a una titulación de económicas o empresariales. El año pasado dio formación a 10.100 personas y este año espera superar esta cifra.

"Menos te van a engañar"

La mayoría de los universitarios que se estrenaron esta semana en estos talleres lo hicieron conscientes de su desconocimiento en temas financieros, aunque creían que todavía no los necesitaban en su día a día al depender de los ingresos de sus padres. "Es una formación muy importante para el mundo en que vivimos cuando te emancipas", apuntaba Loarre Andreu, estudiante de Periodismo de 20 años. "Cuanto más sepas menos te van a engañar", añadía Beatriz Martínez, estudiante de Biotecnología de 21 años. Entre los asistentes participan futuros ingenieros, abogados o médicos. Sus profesores son economistas profesionales, 50 voluntarios que se han presentado entre los miembros del Colegio profesional aragonés. Los dos primeros voluntarios fueron Jesús Tejel y Milagros Blas, que percibieron entre los primeros asistentes las carencias en conocimientos básicos financieros, aunque también el interés por aprender.
"Tienen una despreocupación bastante importante de la economía familiar", apuntaba Tejel. En la primera clase sobre cómo elaborar un presupuesto familiar, los que vivían con sus padres no sabían ni los ingresos de la familia.

"Tradicionalmente no ha habido formación económica en el colegio ni en las carreras que no fueran de Economía", lamentó Tejel, que señaló la falta de educación como responsable de las carencias posteriores. También añadió que en las épocas de bonanza se relajó el binomio de "a más rentabilidad más riesgo" en la contratación de productos bancarios.

Milagros Blas consideró que muchos escándalos sufridos durante la crisis "se han vivido por la ignorancia financiera".

"Si uno sabe que puede tener un riesgo y que hay algo que no entiende, no se fía", añadió, como en el caso de la contratación departicipaciones preferentes por particulares. El objetivo con los jóvenes, además de explicarles conceptos básicos, es que sepan "dónde tienen que ir a buscar información", señaló, y cómo defenderse.

Desde la asociación de consumidores Adicae fueron más críticos y afirmaron que los productos tóxicos colocados durante la crisis "no son un problema de educación financiera, sino de que el sistema financiero ha estado descontrolado", dijo Paco Sanz, responsable de Estudios y Publicaciones de la asociación.

También fue más pesimista. En el último estudio sobre educación financiera de la organización, de 2012, la nota de los encuestados era suspenso con un 4,27. Los canales para resolver las dudas en materia financiera estaban encabezados por la banca, a cuyas oficinas acudía el 34%, que la asociación considera una "excesiva confianza", que durante la crisis habría disminuido, matizó Sanz. Le sigue la consulta a las personas del entorno con un 29,9%, un 18,8% recurre a las asociaciones de consumidores y un 17,35% a internet.

Este orden cambia en el caso de tener que reclamar, ya que acuden primero a una asociación de consumidores (60,7%) y después a los servicios de atención del banco.

Sanz defendió que la formación financiera debe impartirse de forma crítica y no solo facilitar definiciones de los distintos productos. "No solo hay que decir qué es un plan de pensiones, sino saber qué comisiones se aplican, cuáles no se tienen por qué cobrar, si se pueden reclamar...", añadió.

Además, defendió que aunque un cliente cuente con una mayor formación, "en ningún caso exime a las entidades de cumplir su deber de informar". Tampoco les eximiría de responsabilidad, como afirma que han intentado alegar en algunos juicios por productos tóxicos, en los que hubo malas prácticas bancarias. Fuente : Heraldo De Aragón

lunes, 16 de febrero de 2015

Cómo educar a los niños financieramente

El iPhone 6. Las zapatillas high top de Nike. La última Xbox. Bolsos Radley. Una tabla de skate. Entradas para el Festival de Reading. Un Lego Star Wars. Un cachorro y/o un pony. El último juego de consola. Maquillaje Benefit. Televisión en 3D. Uniformes de fútbol de la Premier League. Una guitarra eléctrica Fender. 

La lista de productos y servicios que los niños piden a sus padres parece no tener fin, y en algunos casos es increíblemente costosa

Aprender a lidiar con estas demandas es parte de ser padres. Pero, ¿cómo debería una madre o un padre decidir cuándo es correcto ceder o cuándo decir que no? ¿Cómo deberían los niños aprender el valor del dinero, la importancia del ahorro y los riesgos de endeudarse?
Podría decirse que dar a los jóvenes una buena formación en materia financiera nunca ha sido tan importante: hoy en día, muchas personas se encuentran bajo presión desde el inicio de su vida laboral, con altos niveles de deuda por estudios, pasantías con baja remuneración (o sin remuneración) y costos de alquiler en aumento.
Algunos no podrán resistirse al canto de la sirena del crédito. Desde los 18 años, los jóvenes pueden solicitar tarjetas de crédito, préstamos para comprar autos y financiamiento a corto plazo que, si no es bien manejado, puede arruinar su estabilidad financiera y sumergirlos en una deuda a largo plazo.
El Money Advice Service (Servicio de Asesoramiento Financiero) es una organización benéfica que ha descubierto que casi tres cuartas partes de los adultos alrededor de los veinte años ha cometido los más lamentables errores financieros en sus primeros años de independencia financiera, y un 15% de este grupo sostuvo que sus deudas habían terminado “fuera de control”.
En términos generales, la explosión de las posibilidades de elección entre productos financieros ha vuelto vital la comprensión de cómo funciona el dinero. La cifra total de hipotecas convencionales en el mercado, para tomar como ejemplo un solo producto financiero, ha pasado de 2.646 en el 2007 a 4.187 hoy en día, de acuerdo con la página Web de comparación de precios Moneyfacts. Aquellos que tienen la tranquilidad como adultos para averiguar las mejores ofertas, sin duda, estarán en mejor situación en los resultados.
AHORRO Y GASTO
Las primeras charlas sobre dinero pueden iniciarse a la edad temprana de 3 o 4 años, enseñando a los niños en casa sobre la existencia de diferentes monedas y su valor, y entregándoles una alcancía. Dotada de una cantidad simbólica de propinas, esa puede ser su iniciación física en la noción del ahorro, que luego será sustituida por una cuenta de banco o de una caja de ahorros.
Las conversaciones sobre dinero con los niños más grandes pueden ser más sofisticadas. Un padre puede hablar de posibles ahorros en un supermercado o sacar una factura y hablar en términos sencillos acerca de decidir entre diferentes proveedores. Los sitios de comparación en la Web también pueden servir para que los niños entiendan sobre las posibilidades de ahorro de manera clara y con detalle.
“La idea es involucrar a los jóvenes en esas elecciones diarias de dinero y abrir sus ojos ante la realidad del dinero y las finanzas”, dice Russell Winnard, consultor sénior en educación de Pfeg, una organización benéfica de educación financiera.
La cantidad de propina que se considera apropiada puede variar mucho entre familias, pues depende de las posibilidades y costumbres de cada hogar. Algunos dan propina por tareas semanales específicas o como una forma de alentar a los niños a “compartir trabajo” con los quehaceres; otros la entregan como un derecho básico. Pero, la mayoría empieza con una modesta cifra semanal y la va incrementando lentamente a medida que el niño crece.
Richard Bertin, director gerente de FF&P Wealth Planning, sostiene que un indicador para el tema de la propina podría ser hablar con otros padres en los patios de juego. “De seguro es más fácil conversar sobre lo que se está haciendo con la propina de sus hijos que preguntar cuánto se ganó el año pasado”, dice.
Para la mayoría, la propina significa abrir una cuenta de banco o de caja de ahorros. Los padres normalmente tienen el control en los años pre-adolescentes, mientras los adolescentes mayores asumen mayor responsabilidad sobre su dinero y se van acostumbrando a las transacciones. El uso de una cuenta bancaria es una buena forma de tener más confianza en el dinero, señala Winnard: los que no la tienen con frecuencia son los que quedan excluidos económicamente de la sociedad en el futuro.
“Sin embargo, abrir una cuenta y depositar dinero en ella debe ser una decisión individual de los padres en base a las necesidades de sus hijos”, añade.
Hay un amplio margen para mejorar el conocimiento sobre dinero en los niños, agrega Winnard, recordando una reciente visita a una escuela en Londres, donde todos los niños de 12 a 13 años en la clase tenían un teléfono móvil, pero ninguno sabía su costo mensual. Un padre contó al FT que su hija había acumulado una enorme deuda en su teléfono móvil durante un viaje de estudios al extranjero. Había prestado el teléfono a todos sus amigos para que llamaran a sus casas, sin ser consciente del costo de las llamadas móviles internacionales.
No sirve de mucho tener una comprensión del dinero si no se conoce las matemáticas básicas, y los adultos en el Reino Unido tienen un desempeño deficiente en esto: cuatro de cada cinco tienen un “bajo nivel de conocimientos matemáticos”, lo que equivale a menos de la nota C para un GCSE (Certificado General de Educación Secundaria), según el National Numeracy Challenge. “Los datos muestran que desde el año 2003 hasta el 2011, la alfabetización ha mejorado, pero la aritmética ha retrocedido, desde un nivel que ya estaba bajo”, dice Mike Ellicock, presidente ejecutivo de la organización benéfica. 
Sin embargo, existen razones para sentirse optimistas sobre nuestra capacidad para enseñar sobre temas de dinero. El tabú histórico entre las familias de clase media para hablar sobre dinero ha desaparecido en gran medida. Y, desde el año pasado, la educación financiera es parte de la currícula nacional en las escuelas secundarias. Han surgido organizaciones benéficas como Pfeg, parte de Young Enterprise, y RedSTART, las cuales ofrecen gran cantidad de recursos para los padres en la enseñanza de las finanzas.
Los bancos también se han involucrado: Metro Bank organiza visitas para escuelas y grupos de jóvenes en sus 32 sucursales, en las que presenta temas, tales como el ahorro, la banca y la preparación de presupuestos, que ameniza con una visita a la bóveda de un banco en funcionamiento.
Muchos padres consideran el trabajo de medio tiempo o de fin de semana (legal a partir de los 16 años) como una parte importante en la educación financiera de sus hijos. Por lo menos, puede resultar esclarecedor para que alguien pueda darse cuenta de que se necesitan seis días de trabajo para conseguir lo que se desea para Navidad.
Hacer donaciones es otra herramienta adicional para alentar a los niños a pensar más allá de sus propias necesidades y deseos. Ron Lieber, autor de The Opposite of Spoiled (Lo contrario a mimado), sugiere una variante a la idea de la alcancía. En vez de tener un depósito de dinero, los niños podrían tener tres: uno para ahorro, otro para gasto y otro para donaciones a una buena causa que ellos elijan.
Fuente: http://elcomercio.pe/