sábado, 13 de septiembre de 2014

Hay que reinventar la educación financiera



Después de aplicar la educación financiera en 11 países de Latinoamérica y África, con más de cincuenta instituciones financieras entre las cuales se encuentran bancos, cooperativas de ahorro y crédito y ONG microfinancieras he aprendido que “el desarrollo de capacidades en educación financiera precisa acompañarse de un sistema de seguimiento masivo para motivar la aplicación de lo aprendido y el uso de tecnologías de información y comunicación para una difusión y aplicación amplia de los conocimientos de educación financiera”.

“Se precisa desarrollar metodologías integrales que tomen en cuenta la coordinación y apoyo de diferentes actores dentro y fuera de las instituciones financieras; ya que muchos de los esfuerzos de divulgación de la educación financiera dependen de la coordinación conjunta de acciones”.

Dicha coordinación solo puede suceder si se logra llegar a un proceso de “enamoramiento-compromiso” conjunto con la educación financiera y con mejorar la vida de las personas.

La idea de la educación financiera es proveer conocimientos y habilidades simples, útiles y prácticos para tomar decisiones mejor informadas de manejo de dinero en las áreas de presupuesto/metas financieras, gasto, ahorro, inversión y manejo de deuda.

Existe una cadena de efectos de la educación financiera que es preciso desarrollar/despertar en la mente de las personas, que les motivará a aplicar lo aprendido en las sesiones de educación financiera. Al promover un cambio mental que permite tener una mayor disciplina en el manejo del dinero se reducen los gastos en lo que no es estrictamente necesario, lo cual incrementa los niveles de ahorro y reduce los niveles de deuda que generalmente acompañan al exceso de gastos, reduciendo el riesgo de sobreendeudamiento y aumentando las posibilidades de que las personas puedan invertir (acceder a créditos productivos) e iniciar nuevos negocios (o aumentar sus negocios existentes), generando mayores ingresos, y reduciendo su vulnerabilidad financiera.

Un valor fundamental de la educación financiera es que promueve un cambio de paradigma mental que permite que personas incluso muy pobres pasen de pensar: “No puedo ahorrar porque soy pobre”, a entender que “comparando lo que es estrictamente necesario, sí puedo ahorrar”.

Disciplina. Personas que no ahorraban, empezaron ahorrar y personas que ya tenían la cultura del ahorro incrementaron significativamente sus niveles de ahorro después de aprender la educación financiera.

Vía: Juan Vega Gonzales. Nicaragua

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