sábado, 13 de diciembre de 2014

¡Ahorrador¡ . ¿Dónde invertir?


El reinado de los depósitos cae poco a poco. La baja rentabilidad que ofrecen, en muchos casos inferior al 1%, solo preserva el poder adquisitivo. Y parece que la situación continuará así durante bastante tiempo: el Banco Central Europeo ha consagrado otra vez el precio del dinero en el 0% y el supervisor español limita desde 2013 la remuneración de este mercado. El ahorrador conservador tiene dos opciones: reanudar la senda de la prudencia o asumir un mayor riesgo.
Si los depósitos fueron el refugio del inversor en los seis años de crisis, ahora su peso se traslada a la renta fija de largo plazo (bonos o títulos de deuda pública y de empresas), acciones y fondos de inversión, según asegura Inverco en su informe sobre el Ahorro Financiero de las Familias. El cambio de tendencia se debe a unos tipos de interés históricamente reducidos (del 0,05%) y la restricción del Banco de España sobre la rentabilidad del ahorro, del 1,75% para menos de un año y del 2,75% para más de dos.
La captación de depósitos –que consiste en la custodia de dinero ajeno por parte de una entidad financiera a cambio de un beneficio– lleva casi un año estancada. Con la estadística en la mano, el ahorro de los hogares asciende a 731.262 millones de euros en octubre, tras una disminución del 0,33% frente a igual mes de 2013. Es decir, 2.489 millones que salen de los bancos por su menor atractivo. En conjunto, si se suman los depósitos de empresas y familias, la cifra alcanza los 1,41 billones. Con todo, la proporción de este activo es aún del 45% del total.
¿Dónde invertir?
“Los dos grandes escenarios que se abren para los ahorradores conservadores son, primero, mantenerse en un producto similar, con rentabilidades entre el 0,5% y el 1% (ganancia neta de inflación) y, segundo, dirigir una pequeña parte del capital a acciones, evaluando el perfil (edad, riesgo), el plazo y si tiene ahorro adicional”, sugiere Ángel Martínez-Aldama, director general de Inverco, patronal de los fondos.
Y es que la drástica caída del beneficio de depósitos parece que continuará e, incluso, llegará a cero, como ya sucede en Alemania, advierte Paula Mercado, analista de VDOS.
En este entorno, la banca se ha escudado prácticamente en bloque en los depósitos estructurados. Así, puede ofrecer a los clientes unas rentabilidades superiores a las de las imposiciones a plazo fijo tradicionales, sujetas en todo caso a la evolución de un índice bursátil, una cesta de acciones o condicionadas a la inversión en un fondo.
Hasta ahora Bankinter lideraba la comercialización de este tipo de productos, que por lo general garantizan el 100% de la inversión. Pero la pérdida de atractivo de los depósitos de toda la vida ha desatado una oleada de nuevas ofertas en las últimas semanas, y ya se pueden encontrar rentabilidades de hasta el 2,65% anual en el mejor de los casos, en Cajamar. En campaña hay oferta de Sofinloc (2,5%), Abanca (2,16%), BBVA (2%), Catalunya Banc (2%), Popular (1,8%), BMN (1,59%), Openbank (1,4), Caixabank (1,25) y Sabadell (1,0%). Joaquín Galván, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Europea, advierte de la importancia de conocer la liquidez de estos vehículos y las comisiones.
Pero hay opciones más allá de los depósitos. La renta fija clásica tampoco es muy llamativa. El bono a 10 años está en mínimos (el 1,84%). Por eso, en este mercado crece ahora la demanda de bonos corporativos o deuda empresarial, que ofrecen más rentabilidad por la mejora económica, señala Galván. “Aunque es un entorno de tipos bajos”, matiza.
La Bolsa es el instrumento que ofrece una rentabilidad superior. Por eso Galván recomienda productos indexados: la inversión a largo plazo en un fondo con referencia a un índice bursátil, como el Ibex-35, cuyas ganancias dependerán de su evolución, actualmente alcista. “Y si es garantizado, mejor”, subraya. Los fondos garantizados son una opción intermedia que preserva el capital invertido, al margen de que la Bolsa vaya mejor o peor, explica Martínez-Aldama. Aunque VDOS avisa de que ya no son atractivos como antes por la caída del interés en la renta fija.
Los fondos de inversión mixtos conservadores son otra elección: una inversión conjunta de bonos y acciones. Es decir, un 70% del patrimonio en el primero y el 30%, en el segundo. Las ganancias anuales pueden ser del 4,93% y, en algunos casos, hasta el 12,7%, apunta Mercado. “Una combinación que reduce el riesgo y se beneficia, a la vez, de la evolución bursátil”, añade la representante de VDOS.
Algunos analistas son más escépticos. Opinan que todo tiene un riesgo, tanto la renta variable como la fija. Hay que analizar plazos, liquidez, seguridad jurídica, fiscalidad. “El riesgo es menor en una cartera con solo el 5% en Bolsa y, el resto, en cuenta corriente al 0%. Lo mejor es una liquidez con inflación negativa y esperar un entorno más favorable para invertir”, advierte un gestor que pide anonimato.
Dar el salto a la renta variable es una decisión difícil. Atrae la mayor rentabilidad, pero supone más riesgos. De ahí, la importancia de una asesoría independiente, porque entran unos costes de intermediación que son, por lo general, elevados.
“En el escenario actual, unas comisiones altas se comen, prácticamente, la rentabilidad. Los bancos, asesores por excelencia, suelen orientar hacia fondos con mayores costes”, previene Joaquín Galván. Este experto desaconseja las inversiones en divisas, por la oscilación cambiaria; la directa en acciones, por la fiscalidad y las comisiones, y las de derivados, que son de alto riesgo para dicho colectivo. Fuente Cinco Días

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